Competencia en telecomunicaciones: no hay cuando más falta hace

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El teléfono móvil se ha convertido en eje de la vida social y profesional de los mexicanos. Un reporte del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), órgano regulador del sector en México señaló que más del 80% de los usuarios de internet acceden a través de un celular, rebasando por mucho a la tradicional computadora personal, usada hoy por menos de la mitad de los encuestados.

Así, tener un servicio de datos móviles a buen precio, con buena cobertura y un servicio a velocidad estable es fundamental para sacarle todo el jugo posible. Sin embargo, aunque las tarifas se han reducido en buena medida a la entrada de un nuevo jugador al mercado móvil (AT&T) y en parte a la disminución de las tarifas de interconexión, la competencia no ha rendido todos los frutos prometidos, debido a que una de las tres empresas de telecomunicaciones móviles del país sigue teniendo un tamaño desproporcionado en el mercado.

La empresa Telcel (operada por América Móvil, el conglomerado latinoamericano de telecomunicaciones de Carlos Slim que también es dueño de Teléfonos de México) es la compañía con más usuarios de telecomunicaciones móviles del país, con 72.6 millones de suscriptores hacia mediados de año, alrededor del 73% de todos los suscriptores a celular. Esto sólo sería una estadística, pero cuando una empresa tiene esta porción del mercado, impone sus condiciones e intereses por encima de la competencia.

Si pensamos en la calidad del servicio, reportes de organizaciones como OpenSignal, que recoge información sobre variables como la velocidad de descarga y el tiempo de respuesta de las redes de telecomunicaciones. Este es el resumen de su análisis para 2016 en México:

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Fuente: OpenSignal.com

Como puede verse, la calidad de Telcel no es la mejor.

Si nos pasamos a otra variable como las quejas recibidas por el IFT entre Mayo y Junio de este año obtenemos que es la segunda empresa con más reportes de quejas, después de Telmex, que coincidentalmente, pertenece al mismo dueño.

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Fuente: IFT

Lo anterior sin olvidar variables como la atención que los clientes reciben en los centros de servicio de la empresa que si bien no se pueden medir sistemáticamente, se pueden atestiguar en los atestados centros de atención de Telcel.

En teoría la competencia debería ayudar a las empresas a ser mejores, a atender a los suscriptores con mayor cuidado y a invertir más dinero en el mantenimiento de sus redes. Sin embargo, cuando eres una empresa donde más de siete de cada diez usuarios están en tu portafolios, ¿qué incentivo hay para cambiar?

Es aquí donde entra la regulación. Desde marzo de 2014 se le impusieron a un grupo de empresas, entre ellas Telcel y Telmex, una serie de medidas destinadas a mejorar la competencia y a limitar su influencia en el mercado de telecomunicaciones móviles como permitir que otras empresas usen su infraestructura y mantener bajas las tarifas que cobran a otros operadores. Para decirlo rápido, los resultados han sido magros: si en 2014 la empresa tenía un 70.5% de participación en el mercado, su participación no sólo no ha disminuido, sino que se ha incrementado ligeramente hasta el 73%, según datos del IFT.

Lo anterior a pesar de la llegada de competidores de talla mundial como la multinacional AT&T, que compró a Iusacell y Nextel, así como las inversiones realizadas por Telefónica por alrededor de 13 mil millones de dólares, no ha sido suficiente y Telcel sigue siendo el operador con más usuarios. Remediar esto implicaría que el IFT endureciera las medidas contra el llamado agente preponderante en telecomunicaciones, que es la forma como la regulación nombró a las empresas de Carlos Slim.

Es deber el IFT emparejar la cancha y permitir que la competencia florezca y una oportunidad vendrá en algunos meses cuando revise si mas medidas impuestas a Telcel y su hermana Telmex han sido efectivas, o como lo señala de manera acertada un análisis de la consultora en telecomunicaciones The CiU:

Ciertamente algunos mecanismos regulatorios han tenido efectos medibles de forma inmediata, como la fijación de tarifas de interconexión en cero para operadores competidores, la eliminación de cargos por concepto de larga distancia y roaming nacionales, que se han traducido en menores precios en los servicios para los consumidores.

Aun nos encontramos en una fase de implementación y aplicación insuficiente de la política regulatoria que, por tanto, implica una materialización también insuficiente de sus efectos, en términos del camino por andar hacia la competencia efectiva.

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